

Kate Hoffmann
La aventura de amar
The mighty Quinns: Brendan
Serie: 3°- Los audaces Quinn
Título original: Brendan (2001)
Prólogo
Hacía un calor asfixiante cuando Brendan Quinn subía los escalones de la entrada a su casa, en la calle Kilgore. Era una vivienda de dos pisos y las ventanas estaban todas abiertas para mantener fresca la casa. Desde fuera, se veían las viejas cortinas mecidas por la ligera brisa. Esperaba oír las voces de sus hermanos, así que, cuando comprobó que estaba en silencio, dio un suspiro de alivio.
Aunque una tormenta ocasional había refrescado el ambiente, los seis hermanos Quinn habían decidido dormir en el desvencijado porche trasero de la casa, convirtiendo la necesidad en otra aventura más. La noche anterior, incluso habían encendido un fuego en el jardín y habían hecho en él perritos calientes, como si estuvieran de vacaciones en el Gran Cañón o en las Montañas Rocosas, en lugar de en la sofocante Boston.
Ese año, la familia Quinn no iba a marcharse de vacaciones. Su padre, Seamus, llevaba fuera casi un mes, pescando. Llegaría en poco tiempo y se quedaría lo suficiente para emborracharse cuatro o cinco veces, jugarse casi todo el dinero que hubiera ganado con la pesca y charlar un poco con sus hijos. Luego volvería a marcharse.
Brendan se sentó en el último escalón, haciendo un gesto de dolor. No quería entrar en la casa. Después de una semana con días de casi cuarenta grados, estaba convencido de que sería más agradable entrar en un horno que en la casa. Además, sabía que sus hermanos le preguntarían por qué tenía el ojo morado, le sangraba la nariz y tenía un corte en los labios. Y en esos momentos, no le apetecía charlar de aquello.
Si tenía suerte, su hermano mayor, Conor, de dieciséis años, estaría en la tienda del barrio, donde trabajaba como chico de los recados. Y quizá Dylan, dos años menor, estaría lavando coches con Tommy Flanagan.
