– No es verdad -replicó Dylan, encogiéndose de hombros.

Pero sabía que sí lo era.

Porque cada vez que contaba un cuento, él se imaginaba a sí mismo como el caballero que arriesgaba su vida para salvar a los demás y luego ser ensalzado como un héroe. La princesa a la que había que rescatar siempre se parecía a su madre. Dylan se puso en pie para dar un beso a su padre. Algún día, él sería un héroe. Algún día, cuando fuera mayor, viajaría para rescatar a los que tuvieran problemas.

Y quizá, a pesar de las advertencias de su padre, habría una maravillosa damisela que se lo agradecería, amándolo para siempre.

Capítulo 1

La alarma sonó justo a las tres y diecisiete minutos. Dylan dejó de dar brillo al camión y alzó la vista. La mayoría de los hombres de la Compañía Ladder 14 y de la Engine 22 estaban arriba, relajándose después de la comida. Pero algunos ya estaban empezando a bajar. Dylan dejó a un lado el paño del polvo y fue hacia el cuarto donde tenía las botas, la chaqueta y el casco.

Una voz les habló por los altavoces y repitió varias veces la dirección del incendio. En cuanto Dylan oyó la dirección, se quedó quieto. ¡Pero si era muy cerca de donde estaban! Dylan salió de la nave y miró hacia la calle Boyiston.

No se veía humo. Quizá el fuego no se hubiera descontrolado todavía. Lo que sería un alivio, ya que los edificios de las zonas antiguas de Boston estaban construidos muy cerca unos de otros y eso hacía difícil evitar que los incendios se extendieran.

La sirena comenzó a sonar y Dylan se volvió, haciéndole una seña a Ken Carmichael, el conductor del camión. Este salió de la nave y Dylan se subió en marcha a la parte delantera. Su corazón comenzó a latir a toda velocidad y sus sentidos se agudizaron, como siempre que salían a apagar un incendio.

Mientras se abrían paso entre el tráfico de la calle Boyiston, Dylan recordó el momento en que había decidido hacerse bombero.



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