– Los muchachos dicen…

– ¿Qué es esto, Wright? ¿Es que nunca hablas por ti mismo? Déjame que te diga lo que están diciendo los muchachos. Están diciendo que esta no es la primera vez que me he pasado con un sospechoso, que Conor Quinn tiene fama al respecto y que esa fama no me ayuda a pasar a Homicidios. Combina ese labio partido con mis otros incidentes y te etiquetan como un poli que se pasa fácilmente de la raya.

– Yo… yo no quería…

– No tienes por qué preocuparte, Wright. No es contagioso.

– No me preocupo por mí. Llevas dos años esperando un puesto en Homicidios. Solo hay dos puestos vacantes Eres un buen detective. Te mereces uno de ellos.

– Ya ni siquiera estoy seguro de que me interese.

– ¿Por qué no?

– Llevo más años de los que quiero contar tratando de que esta ciudad sea segura. Pensé que podría mejorar las cosas, pero no creo que lo haya conseguido. Por cada delincuente que he metido entre rejas, ha salido otro más. ¿Por qué voy a pensar que los asesinos se me van a dar mejor?

– Porque sí.

– Diablos, es hora de que empiece a vivir mi vida. Quiero levantarme por las mañanas y mirar el día que me espera con ganas. Mira a mi hermano Brendan. Él mismo elige lo que escribe y cuándo lo escribe. Está viviendo la vida según sus términos. Y Dylan. Lo que él hace si que mejora la vida de las personas. Él les salva la vida.

– ¿Y qué vas a hacer? Eres policía. Siempre lo has sido.

– Tal vez ese sea el problema. Pasé de cuidar de mi familia a cuidar de esta ciudad. Tenía diecinueve años cuando entré en la Academia, Wright. Tenía responsabilidades en casa y necesitaba un trabajo fijo. Si no, tal vez hubiera elegido otra cosa. Creo que me habría gustado ir a la universidad…

– Te sentirás mejor cuando al teniente se le pase el enfado. No puede estar furioso contigo para siempre.



15 из 135