
La vida… No es otra cosa lo que uno persigue, lo que celebra, lo que trata de perpetuar en estas páginas que reproducen sus ciclos, primavera, otoño, verano, invierno de fuera, y primaveras, otoños, veranos e inviernos del alma, en tonos y semitonos sentimentales. La vida…un gesto, el brillo en unos ojos, la visión del mar, insondable y majestuoso tanto como la contemplación de esa pequeña hierba verde que crece, indiferente a la opresiva cuadrícula, entre los adoquines de la calle. La vida…y su apagada música de tiovivo que gira y gira en el descampado vacío de una ciudad para nadie, al mediodía, sólo para acompañar el vuelo de los pájaros y el silencioso deambular de esos hombres extraños, tan parecidos entre sí, tan exactos a mí, a ti, sombras que pasan por los ejidos a cualquier hora, sin ida y sin vuelta, camino de todo tiempo, de todo siglo de cualquier rincón.
Madrid, 18 de enero de 2000
Envío: Estos artículos fueron publicados, semana a semana, durante el año 1998 en el «Magazine» dominical del diario La Vanguardia y distribuido igualmente con otros periódicos españoles. Josep Carles Rius, como subdirector del «Magazine», Ana Macpherson, Suso Pérez y Juan José Caballero, redactores y responsables del mismo, me acompañaron y dispensaron toda clase de ayuda y de consejos. Es de razón y buena crianza dedicarles estas páginas, que yo querría mejores sólo por eso.
La brevedad de los días
(1998)El paraíso, perdido al fin
Ahora que ya han pasado, o que están a punto de pasar, podemos decirlo: son, me parece, los días más tristes de todo el año, quizá por la rabiosa alegría con la que quiere rodeárseles.