
La novela está escrita con un atento cuidado a los más ínfimos detalles, repleta de alusiones y citas de la literatura mundial, gran parte de las cuales pueden pasar inadvertidas para el lector esporádico occidental, pero sobre la que destaca una de ellas: «Los manuscritos no arden», de El maestro y Margarita, de Bulgakov. Pero incluso sin un conocimiento exhaustivo. Ciudad maldita es una poderosa sátira social llena de humor y de fantasía, desde la invasión de los babuinos a la visión del gran estratega en el Edificio Rojo, quien no puede ser otro que Stalin, hasta la grotesca estatua ambulante. A pesar de las imágenes rebosantes de imaginación, los Strugatsky se caracterizan por ser unos cuidadosos y realistas cronistas de la vida cotidiana soviética y rusa. El comunismo de marca soviética ha desaparecido, pero no así los problemas que de forma precisa y rica señalaron los Strugatsky, pues son universales.
Franz Rottensteiner
