
Naturalmente no vimos a nadie. Los sediciosos se llaman a sí mismos vodalarios, por el nombre deljefe, y se dice que son combatientes escogidos. Ybien pagos, porque tienen el apoyo de los ascios…
II — El soldado vivo
Dejé a un lado la carta a medio leer y miré al hombre que la había escrito. El disparo de la muerte no le había pasado lejos; ahora miraba el sol con ojos azules sin lustre, guiñando casi uno, el otro del todo abierto.
Mucho antes de ese momento yo habría debido acordarme de la Garra, pero no lo había hecho. Tal vez, ansioso por robar las provisiones del muerto, había suprimido la idea sin pensar que él podría haber compartido su comida con quien lo había rescatado de la muerte. Ahora, a la mención de Vodalus y sus seguidores (quienes, pensaba, me ayudarían sin duda si yo fuera capaz de encontrarlos), me acordé de ella en seguida y la saqué. Al sol del verano parecía chispear, más brillante por cierto de lo que yo la había visto nunca en su caja de zafiro. Lo toqué con la Garray luego, urgido por no sé qué impulso, se la puse en la boca.
Como tampoco esto obró nada, la tomé entre el pulgar y el índice y apreté la punta contra la suave piel de la frente. El soldado no se movió ni respiró, pero una gota de sangre, fresca y viscosa como la de un vivo, manó y me manchó los dedos.
