
Marten siguió andando. La lluvia caía con más fuerza pero él apenas se daba cuenta. Toda su atención estaba centrada en Caroline. Se habían conocido en el instituto; fueron al mismo college convencidos de que más tarde se casarían y tendrían hijos y pasarían juntos el resto de sus vidas. Y entonces, un verano, ella se marchó y conoció a un joven abogado llamado Mike Parsons. Después de aquello, su vida y la de ella cambiaron para siempre. Pero a pesar del dolor que eso le provocó, de la profundidad de la herida, su amor por ella jamás disminuyó. Con el tiempo, Mike y él se hicieron amigos, y Marten contó a Mike lo que sólo Caroline y unos pocos más sabían: quién era realmente y por qué se había visto obligado a abandonar su trabajo como investigador de homicidios en el departamento de policía de Los Ángeles, y a marcharse al norte de Inglaterra a vivir bajo una identidad falsa como arquitecto paisajista.
Ahora lamentaba no haber acudido al funeral de Mike y del niño, como había sido su deseo. Si lo hubiera hecho, hubiera estado allí cuando ella tuvo el ataque de ansiedad y cuando fue a verla la doctora Stephenson. Pero no lo hizo, y eso había sido cosa de Caroline; ella le dijo que estaba rodeada de amigos, que su hermana y su cuñado irían desde su casa en Hawái y que, teniendo en cuenta el peligro que suponía su propia situación, era mejor que permaneciera donde estaba. Se reunirían más adelante, le dijo. Más tarde, cuando las cosas se hubieran calmado. En aquel momento, a Marten le pareció que ella estaba bien. Tal vez conmocionada, pero bien, y con la fuerza interior para seguir adelante que siempre había tenido. Y entonces ocurrió todo aquello.
Dios, cómo la había amado. Cómo la seguía amando. Cómo la amaría siempre.
Siguió andando, pensando solamente en eso. Finalmente se dio cuenta de la lluvia y de que estaba prácticamente empapado. Supo que tenía que encontrar el camino hasta su hotel y miró a su alrededor, tratando de situarse. Y entonces lo vio: un edificio iluminado a lo lejos. Una estructura clavada en su memoria desde la infancia, desde la historia, por los periódicos, por la televisión, por el cine, por todo. La Casa Blanca.
