
—¿Con frecuencia?
—No. No se deja ver. Pero lo vi cuando llegué a Roke, en el Patio del Manantial.
—Allí mismo he hablado hoy con él —le dijo Arren.
Albur lo miró, sorprendido por el tono de Arren.
—Eso fue hace tres años —continuó—. Y yo estaba tan asustado que en realidad no lo miré ni una sola vez. Claro que yo era muy joven. Pero allí es difícil ver las cosas con claridad. Me acuerdo sobre todo de su voz, y del murmullo de la fuente. —Al cabo de un momento agregó—: Tiene sin duda un acento gontés.
—Si yo pudiera hablar con los dragones en su propia lengua —dijo Arren—, no me preocuparía por mi acento.
Albur lo miró otra vez, como aprobando, y preguntó: —¿Has venido aquí para ingresar en la Escuela, Príncipe?
—No. He traído un mensaje de mi padre para el Archimago.
—Enlad es uno de los Principados del Reino, ¿no es así?
—Enlad, Ilien, y Way. Havnor y Ea, en otros tiempos, pero la dinastía de los reyes se ha extinguido en esas comarcas. La dinastía de Ilien se remonta a Gemal Nacido-del-Mar hasta llegar a Maharion. La de Way, a Akambar y la Casa de Shelieth. Enlad, la más antigua, se remonta a Morred y se continúa con Serriadh, hijo de Morred, y con la Casa de Enlad.
Arren recitó estas genealogías con un aire soñador, como un avezado erudito cuya mente está ocupada en otra cosa.
—¿Crees que volveremos a ver un rey en Havnor, en vida nuestra?
—Nunca lo he pensado mucho.
—En Ark, de donde yo vengo, la gente lo piensa. Ahora somos parte del Principado de Ilien, sabes, desde que se concertó la paz. ¿Cuántos años han pasado? Diecisiete… dieciocho, desde que el Anillo de la Runa de los Reyes fuera restituido a la Torre de los Reyes de Havnor. Las cosas marcharon mejor durante un tiempo, pero ahora están peor que nunca. Es hora de que haya de nuevo un rey en el trono de Terramar, un rey que empuñe el Signo de la Paz. La gente está cansada de guerras y correrías, de mercaderes que sobrecargan los precios y de príncipes que imponen demasiados tributos, y de toda la confusión de los poderes desenfrenados. Roke guía, pero no puede gobernar. El Equilibrio se mantiene aquí, pero el Poder tendría que estar en manos de un rey.
