
Y mi padre le preguntó: ¿Y las gentes de Narveduen, no estaban consternadas? Y el capitán respondió otra vez: No, parecían indiferentes. Y sin embargo, dijo, la enfermedad hacía estragos entre ellos, y la cosecha del otoño había sido magra, y aun así, no parecía importarles. Dijo (yo estaba presente cuando habló con el príncipe), dijo: «Era como si estuvieran enfermos, como un hombre a quien le han dicho que antes de un año ha de morir, y él se dice a sí mismo que eso no es verdad, que vivirá eternamente. Van y vienen —dijo— sin siquiera echar una mirada al mundo». Y cuando otros mercaderes regresaban, contaban la misma historia, que Narveduen se había convertido en una tierra pobre y había perdido las artes de la magia. Pero como eran simples cuentos de los Confines, siempre extravagantes, nadie excepto mi padre les prestó atención. Entonces, para el Año Nuevo, durante la Fiesta de los Corderos que celebramos en Enlad, cuando las mujeres de los pastores llevan a la ciudad las primicias de los rebaños, mi padre designó al hechicero Raíz para que echase un encantamiento de multiplicación a los corderos. Pero Raíz volvió a palacio, acongojado, dejó la vara en el suelo y dijo: «Mi señor, no he podido decir los encantamientos». Mi padre lo interrogó, pero él sólo dijo: «He olvidado las palabras y las formas». Y mi padre fue entonces a la plaza del mercado y él mismo echó los encantamientos, y así culminó la Fiesta. Pero yo lo vi esa noche cuando volvió a palacio, y parecía preocupado y triste, y me dijo: «He recitado las palabras, mas no sé si tenían algún significado». Y en verdad, hay problemas entre los animales esta primavera, las ovejas mueren al parir, y muchos corderos nacen muertos, y algunos son… deformes. —La voz fresca, viva del muchacho bajó de tono. Se estremeció al decir la palabra, y tragó saliva—. Yo he visto algunos —añadió, y calló un momento—. Mi padre —continuó— cree que este estado de cosas, así como la historia de Narveduen, revela que una fuerza maligna está operando en nuestra parte del mundo. Desea el consejo de los Sabios.