– ¡Eso es! -Jack dio una palmada a la mesa-. ¡Lo tenemos! -agarró su jarra y la levantó-. Brindemos por Prinny y su impopularidad, si no fuese por él, no estaríamos aquí hoy y no tendríamos la oportunidad de hacer mucho más seguros nuestros futuros.

Con amplias sonrisas, todos bebieron, entonces Charles empujó su silla hacia atrás, se levantó, y alzó su jarra.

– Caballeros, ¡brindemos por nuestro club! Nuestro último bastión contra las casamenteras de la alta sociedad, nuestra base segura desde la que nos infiltraremos, identificaremos, y aislaremos a cada mujer que queramos, para luego tomar la alta sociedad por asalto y ¡capturarla!

Los otros lo aclamaron, golpearon la mesa y se levantaron.

Charles inclinó la cabeza hacia Christian.

– ¡Brindemos por el bastión que nos permitirá tomar las riendas de nuestros destinos y controlar nuestros propios hogares! ¡Caballeros! -Charles alzó su jarra-. ¡Brindemos por el Bastion Club!

Todos clamaron su aprobación y bebieron.

Y así fue como nació el Bastion Club.

CAPÍTULO 1

Lujuria y una mujer virtuosa… sólo un tonto combinaba ambas cosas.

Tristan Wemyss, cuarto Conde de Trentham, reflexionó acerca de que rara vez lo habían llamado tonto, y aún así allí estaba, mirando a través de la ventana a una mujer indudablemente virtuosa, y permitiéndose toda clase de pensamientos lujuriosos.

Tal vez era comprensible; la dama era alta, de cabello oscuro y poseía una figura esbelta y sutilmente curvilínea, convenientemente expuesta mientras paseaba por el jardín trasero de la casa de al lado, y se detenía aquí y allá, inclinándose para examinar las plantas y las flores que había en los profusos y extrañamente desmesurados macizos del jardín.



15 из 420