
Llegamos hasta el mismo cohetódromo. Pero, ¡ay! el de la barba negra no estaba entre los que se habían quedado.
V–Candidato a vivir en el cielo
Tonia se mezcló entre la muchedumbre y empezó a preguntar a todo el mundo: ¿no habían visto a un hombre con barba negra?
Las gentes se miraban, hacían memoria, y, finalmente, un hombre vestido de piel blanca con una visera también blanca dijo:
— Ese será seguramente Evgenev.
— Claro, Evgenev. Hoy no había otro con barba negra — confirmó otro.
— ¿Dónde está? — preguntó con agitación Tonia.
El hombre levantó el brazo señalando hacia el cielo.
— Allí. Está traspasando la estratosfera. Camino de la Estrella Ketz.
Tonia palideció. La tomé por el brazo y la lleve al taxi.
— Vamos al hotel — dije.
Tonia estuvo callada todo el camino. Sumisamente apoyada en mi brazo subió la escalera. La llevé a la habitación y la senté en un sillón. Así quedó, sentada, con la cabeza echada hacia atrás y con los ojos cerrados. ¡Pobre Tonia! ¡Con qué agudo sentimiento sufre su fracaso! Pero al menos ahora ha terminado todo. No vamos a estar esperando en la ciudad de Ketz hasta que regrese el de la barba negra de su viaje interplanetario.
