

Ana Veloso
La Fragancia De La Flor Del Café
© 2005, Ana Veloso
Titulo Original: Der Duft der Kaffeeblüte
Traducido por Carmen Bas Alvárez
LIBRO UNO
Capítulo uno
El café, pensó Vitória da Silva, es la planta más maravillosa del mundo. Ante la ventana abierta de su dormitorio contemplaba los campos. Las colinas de la fazenda se extendían hasta el horizonte y todas ellas estaban cubiertas por las ondulantes hileras del “oro verde” que durante la noche había cambiado de color: los capullos se habían abierto apenas finalizadas las lluvias de la semana anterior. Los arbustos estaban ahora cubiertos de delicadas flores blancas y, a lo lejos, parecía como si hubieran espolvoreado el paisaje con una fina capa de azúcar en polvo.
«¿Será así cuando nieva?», se preguntó Vitória como muchas otras veces. Nunca había visto la nieve. «Pero seguro que no huele tan bien», pensó. Inspiró con fuerza el aire cargado con el aroma de las flores del café, tan parecido al perfume del jazmín. Vitória pensaba salir después del desayuno a cortar algunas ramas, una costumbre que nadie de su familia entendía. «¿Por qué no pones unas flores bonitas en el florero?», solía preguntarle su padre. Para él, el café era sólo una planta útil, no un adorno.
Pero Vitória no pensaba igual. Le gustaban las plantas cuando estaban como ahora, a mediados de septiembre, cargadas de flores y su delicado aroma impregnaba toda la casa. También le gustaban cuando aparecían los primeros frutos y relucían todavía verdes bajo las flores blancas. Admiraba cuando estaban maduros y colgaban tersos, rojos y pesados entre las hojas verdes. Pero lo que más le fascinaba eran las ramas, cubiertas con flores y frutos en distinto grado de madurez y que parecían reflejar una mezcla de todas las estaciones del año.
