
Su aspecto delataba el placer que le proporcionaban los últimos acontecimientos. En el período actual de control conservador sobre las riendas del gobierno, los periódicos de la nación habían desenmascarado a parlamentarios con amantes, a parlamentarios con hijos ilegítimos, a parlamentarios con prostitutas de lujo, a parlamentarios dedicados al onanismo, a parlamentarios mezclados en negocios de bienes raíces y a parlamentarios relacionados de manera dudosa con la industria, pero esto era nuevo: un parlamentario conservador sorprendido en un delito más que flagrante, entre los brazos de un chapero de dieciséis años, detrás de la estación de Paddington. Era la materia de que estaban hechos los sueños sobre tiradas desorbitadas, y Rodney pudo ver que Luxford estaba calculando mentalmente el aumento de sueldo que recibiría cuando se hiciera balance y afloraran los beneficios. Los acontecimientos actuales estaban permitiendo que cumpliera su promesa de elevar la tirada del Source al primer puesto. Era un bastardo afortunado, maldito fuera su podrido corazón. Desde el punto de vista de Rodney, no era el único periodista de Londres capaz de hincar su escalpelo en una oportunidad inesperada y extraer una historia de ella, como un sabueso con una liebre. No era el único guerrero de Fleet Street.
– Dentro de tres días, el primer ministro le abandonará a su suerte -predijo Luxford. Miró a Rodney-. ¿Tú qué opinas? -Yo diría que tres días es demasiado, Den.
Rodney sonrió para sus adentros al ver la expresión de Luxford. El director odiaba los diminutivos de su nombre.
Luxford meditó la respuesta de Rodney con los ojos entornados. «No es tonto, nuestro Luxford -pensó Rodney-. No ha llegado a donde está por hacer caso omiso de las puñaladas por la espalda.» Luxford devolvió su atención al reportero.
– ¿Qué tienes a continuación?
Corsico enumeró con los dedos.
– La mujer del parlamentario Larnsey juró ayer que apoyaría a su hombre, pero una fuente me ha dicho que se marcha de casa esta noche. Necesitaré un fotógrafo para captar el instante.