
Salió de la habitación deslizándose como si bailara, con la bata flotando detrás. Cuando llevaba zapatos o sandalias Hushidh caminaba con pesadez, pero descalza se desplazaba como en un sueño, como una pluma en la brisa.
Luet siguió a su hermana abrochándose la túnica. ¿Por qué quería hablarles Rasa? Con todos los problemas recientes, Luet temía lo peor. ¿Era posible que Nafai, el hijo de Rasa, no hubiera escapado de la ciudad? El día anterior Luet lo había conducido por senderos prohibidos hasta el lago que sólo podían ver las mujeres. Pues el Alma Suprema le había dicho que Nafai debía verlo, flotar allí como una mujer, como una vidente, como Luet misma. Así que lo llevó al lago, y Nafai no fue muerto por su blasfemia. Lo condujo por la Puerta Privada y por el Bosque sin Sendas. Había creído que estaba a salvo, pero olvidaba que Nafai no habría vuelto al desierto, a la tienda de su padre, sin llevar el objeto que su padre le había pedido.
Tía Rasa aguardaba en su habitación, pero no estaba sola. La acompañaba un soldado. No era un hombre de Gaballufix, esos mercenarios, esos matones que se hacían pasar por milicianos Palwashantu. No, este soldado era un guardián de la ciudad.
Apenas se fijó en él cuando reconoció las insignias, porque Rasa parecía tan… no, no asustada. Era una emoción que Luet nunca le había visto. Tenía los ojos empañados por las lágrimas, el rostro desencajado, demacrado, exhausto, como si en su corazón guardase sentimientos que su semblante no podía reflejar.
—Gaballufix ha muerto —dijo Rasa.
Eso explicaba muchas cosas. En los últimos meses Gaballufix había sido un enemigo, y sus matones sembraban el terror en las calles, y luego sus soldados, enmascarados y anónimos, sembraron más terror con la excusa de imponer el «orden» en Basílica. Pero, a pesar de ser un enemigo, Gaballufix también había sido el esposo de Rasa, el padre de sus dos hijas, Sevet y Kokor. Ella lo había amado, y los vínculos familiares no eran fáciles de romper para una mujer seria como Rasa. Luet no era descifradora como su hermana Hushidh, pero sabía que Rasa aún estaba ligada a Gaballufix, aunque detestara sus últimos actos.
