
Perteneciente a la serie de Parker, La luna de los asesinos, escrita también bajo el pseudónimo de Richard Stark, narra la aventura en la que se ve embarcado el protagonista al intentar recuperar el botín de un robo cometido dos años atrás en Tyler, una próspera ciudad del estado de Misisipi. Parker es un ladrón, un hombre frío y solitario que vive al margen de la ley y que no acepta órdenes de nadie. Dos años atrás, amenazado por las mafias locales, se vio obligado a abandonar la ciudad; pero ahora ha llegado el momento de recuperar lo que es suyo: setenta y tres mil dólares que dejó en Tyler y que supondrán el inicio de una guerra entre dichas mafias, en la que Parker y Grofield, su cómplice, representarán un papel decisivo.
Además de la variada galería de personajes que Westlake presenta en la novela y del inmenso atractivo psicológico de los protagonistas, La luna de los asesinos posee multitud de elementos de interés que la convierten en una gran novela policíaca. El ritmo vertiginoso va en aumento desde la primera página, y el lector se ve arrastrado por la trama, el suspense y la acción sin permitirle apenas un respiro. Westlake crea una tensión sin concesiones, con un estilo directo y ágil, sin florituras ni descripciones innecesarias. En definitiva: creemos que La luna de los asesinos revela en toda su magnitud la pericia literaria de uno de los grandes maestros de la literatura policíaca estadounidense, un escritor que ha sabido renovar un género excesivamente lleno de clichés y lugares comunes para convertirlo en literatura de enorme calidad, entretenida, con un deslumbrante sentido del humor y revolucionaria en tanto que muestra una visión del mundo que se aleja de los fáciles maniqueísmos entre los tradicionales «buenos» y «malos».
