
Se apoyaba en el bastón. Una parte de su cuerpo dominaba a las demás, obligándolo a inclinarse y apretar el bastón con fuerza, con las dos manos, contra el suelo. El dolor no venía de las piernas sino del vientre. Por momentos se doblaba en dos.
– Hijo mío querido -dijo mi padre, y como siempre, mentía-. Sé que tenes problemas de plata.
Eso era verdad.
Pero a esa altura ya me había dado la foto, es decir, ya había establecido con claridad cuál de los dos tenía más problemas que el otro, porque hasta en eso, hasta en el monto de desdicha quiso siempre ganar mi padre, exactamente igual que en todo lo demás. Me sentí desgarrado entre la brutal realidad de su dolor y la forma en que trataba de extorsionarme con él.
El tumor obstruía casi toda la luz del intestino. Hasta ahora había seguido adelante con enemas, pero no podría resistir mucho tiempo más.
Jadeando entre frase y frase, interrumpiéndose para tomar aliento, mi padre siguió hablando, preocupándose por mí.
– Sos mi hijo, soy tu padre, hay que olvidarse de otras historias que pasaron y se fueron. Queda lo único importante -me dijo-. Quiero ayudarte.
Sacó un paquete con diez mil dólares contados y fajados por la máquina del banco, anunció la cantidad y lo puso sobre la mesa.
– Esta plata es para vos. No digo que es un regalo porque tenes orgullo y también para que tu hermana no piense que alguna cosa le estoy quitando.
Yo había estado a punto de rechazarlo, a pesar del sudor con el que su cara se cubría en cada espasmo, pero ahora me detuve.
– No es un regalo -repitió-. Es un préstamo en dólares al veinte por ciento anual, la primera cuota me la cobro por adelantado, por favor, contá todo y dame dos mil ahora.
Estaba tan sorprendido que sólo pude obedecer. Conté dos mil dólares, los separé del fajo de billetes y se los entregué.
– Tenes que pagarme -siguió mi padre- dos mil dólares por año, que me vas a dar cada vez el día de mi cumpleaños. Dentro de diez años me devolvés el capital, o sea los diez mil. Y si me muero antes, hijito querido, queda saldada la deuda.
