
– Tampoco hace falta que sonrías en todo momento -me susurró por la comisura de la boca mientras el resto de su cara permanecía atenta a la ceremonia del corte de la tarta. Enseguida recompuse mi expresión en líneas más sobrias, agradecida por que Amina hubiese conseguido unos días libres de su trabajo en Houston como secretaria de un bufete. Pero más tarde, en la recepción, me dijo que la boda de mi madre no era la única razón por la cual había venido a Lawrenceton a pasar el fin de semana.
– Me caso -me contó, azorada, cuando pudimos encontrar un rincón de soledad-. Se lo dije a mis padres anoche.
– ¿Con… quién? -logré articular, estupefacta.
– ¡No has escuchado nada de lo que te he dicho cuando te llamé!
Es posible que hubiese dejado correr los detalles específicos como una corriente fluvial. Amina había tenido muchos novios. Desde los catorce años, su increíble carrera de citas solo se había visto interrumpida por un breve matrimonio.
– ¿El gerente de los almacenes? -Empujé mis gafas sobre la nariz para poder verla mejor, con su buen metro sesenta y cinco. En los días buenos, yo digo que ando por el metro cincuenta y cinco.
– No, Roe -suspiró Amina-. Con el abogado del bufete de la otra firma, que está al otro lado del pasillo donde trabajo. Se llama Hugh Price. -Puso una cara de lo más empalagoso.
Así que formulé las preguntas de rigor: cómo se lo había pedido, durante cuánto tiempo habían salido juntos, si su madre era tolerable… y la fecha y lugar de la ceremonia. Amina, que era muy tradicional, se casaría en Lawrenceton, y esperaría unos meses, lo que me parecía una gran idea. Su primera boda se produjo a resultas de una fuga en la que habíamos participado yo misma y el mejor amigo del novio a modo de acompañantes incompatibles.
Otra vez sería dama de honor. Amina no era la única amiga a la que había acompañado en casos similares, pero sí la única por quien lo haría dos veces. ¿Cuántas veces se puede ser dama de honor de la misma novia? Me pregunté si la última vez que lo hiciera debería apoyarme en un andador.
