La cama, por supuesto. El mejor sitio para ocultar una manta es una cama.

Quité la colcha, lancé la almohada al suelo y desplegué la manta limpiamente sobre el colchón. Unos minutos más tarde, la cama tenía el mismo aspecto que antes.

Salí a toda prisa de la casa de mi madre y conduje hasta la mía. Me sentía como si llevase dos días sin dormir, cuando lo cierto era que aún faltaba un poco para la hora de comer. Al menos no tenía que ir a trabajar esa tarde.

Me serví un vaso de té helado y, por una vez, lo cargué de azúcar. Me senté en mi sillón favorito y bebí lentamente. Era hora de ponerse a pensar.

Hecho número uno: Jane Engle había dejado escondida una calavera en su casa. Puede que no le dijera a Bubba Sewell lo que había hecho, pero le había dejado la pista de que algo no estaba en orden, y que yo debía ocuparme de ello.

Pregunta: ¿cómo había llegado la calavera hasta la casa de Jane? ¿Había asesinado ella a su… propietario? ¿A su ocupante?

Pregunta: ¿dónde estaba el resto del esqueleto?

Pregunta: ¿cuánto tiempo hacía que depositaron la calavera en el asiento de la ventana?

Hecho número dos: alguien más sabía o sospechaba que la calavera estaba en casa de Jane. Podía inferir que esa persona era respetuosa con la ley, ya que el intruso no había aprovechado la ocasión para robar o destrozar nada. Una ventana rota era una minucia en comparación con lo que podría haber sido en una casa vacía. Así que la calavera era seguramente el único objeto que buscaba. A menos que Jane (pensamiento horrible) tuviese más secretos escondidos.

Pregunta: ¿lo volvería a intentar el intruso o se habría convencido de que la calavera ya no estaba en la casa? También había registrado el jardín, según Torrance Rideout. Me acordé de que debía ir al jardín trasero la próxima vez que fuese allí para ver lo que había hecho.



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