
– Nada prueba de manera definitiva que el lama esté detrás de ese regalito. Alguien de su entorno podría haber cogido la cámara, fotografiar a nuestra amiga la arqueóloga mientras se bañaba en el río y volver a dejarlo todo en su lugar sin que nadie se diera cuenta de nada.
– ¿Quién sería ese mensajero entonces, y por qué arriesgarse tanto?
– Basta con que uno de los monjes de la comunidad haya presenciado su baño y se haya negado a que se traicionen los principios que ha jurado respetar.
– ¿Qué principios?
– No mentir nunca es uno de ellos, pero puede ser que el lama, obligado a guardar el secreto, haya incitado a uno de sus discípulos a adoptar el papel de mensajero.
– Lo siento pero no lo entiendo.
– Debería aprender a jugar al ajedrez, Walter, para ganar no basta con llevar una jugada de ventaja, sino tres o cuatro, sin anticipación no hay victoria posible. Volvamos a nuestro lama; quizá se sienta dividido entre dos preceptos que, en una situación concreta, ya podrían no ser conciliables. No mentir y no hacer nada que pueda atentar contra una vida. Imaginemos que la supervivencia de Keira dependa del hecho de que se la crea muerta; esto para nuestro sabio sería una situación muy incómoda, un dilema moral. Si dice la verdad, pone su vida en peligro y contradice así lo más sagrado de su fe. Por otro lado, si miente, dejando creer que está muerta cuando está viva, al hacerlo infringe otro precepto. Una situación muy embarazosa, ¿no le parece? En ajedrez, a eso se le llama estar «ahogado». Mi amigo Vackeers detesta eso.
– ¿Cómo hicieron sus padres para engendrar a alguien tan retorcido como usted? -preguntó Walter, cogiendo a su vez una rodaja de jengibre del cuenco.
– Me temo que mis padres no tienen culpa de nada, me hubiera encantado otorgarles ese mérito, pero no los conocí. Si no le importa, le contaré mi infancia otro día, por el momento no es mi vida la que está en juego.
– ¿Supone usted que nuestro lama, enfrentado a un dilema de esas características, pueda haber incitado a uno de sus discípulos a revelar la verdad, mientras él mismo seguía protegiendo la vida de Keira con su silencio?
