En un último sobresalto de conciencia, siento que unas manos me agarran y me sacan de mi agujero. Tiran de mí, no consigo incorporarme, no consigo levantar la cabeza para ver quiénes me llevan a rastras. Me sujetan por los brazos, avanzamos por un sendero, y sé que pierdo el conocimiento muchas veces. La última imagen que recuerdo es la de una muralla y una gran puerta que se abre ante nosotros. Tal vez estés muerta y por fin me reúno contigo.

Atenas

– Si no estuviera tan preocupado no habría corrido usted el riesgo de venir hasta aquí. Y no me diga que me ha invitado a cenar porque no le apetecía estar solo. Estoy seguro de que el servicio de habitaciones del King George es mucho mejor que este restaurante chino. De hecho, me parece muy poco delicado por su parte haber elegido este sitio, dadas las circunstancias.

Ivory se quedó mirando largo rato a Walter, cogió una rodajita de jengibre confitado y le ofreció una a su invitado.

– Me ocurre como a usted, empieza a pesarme tanta espera. Lo peor es no poder hacer nada.

– ¿Sabe sí o no si Ashton está detrás de todo esto? -preguntó Walter.

– No tengo ninguna certeza. Me cuesta imaginar que haya podido llegar hasta ese extremo. La desaparición de Keira debería haberle bastado. A menos que se haya enterado del viaje de Adrian y haya decidido ir un paso por delante. Es un milagro que no haya logrado su propósito.

– Por muy poco -masculló Walter-, ¿Cree que el lama habrá podido informar a Ashton sobre Keira? Pero ¿por qué lo habría hecho? Si su intención no era ayudar a Adrian a encontrarla, entonces ¿qué sentido tenía enviarle sus efectos personales?



39 из 343