Susan Mallery


La Princesa Embarazada

Capítulo 1

Su Alteza Real el rey Hassan de Bahania solicita el placer de su presencia en el enlace de su hija más preciada, la princesa Zara.


En lugar de seguir leyendo, Cleo Wilson acarició con un dedo el sello en relieve de la familia real. ¿Cuántas ocasiones tenía una mujer como ella de recibir una invitación para asistir a una boda real? Sería el acontecimiento social más importante de su vida. Debería estar contenta. Emocionada incluso. Y lo estaría en cuanto dejara de sentir ganas de vomitar a todas horas.

Cleo se hundió en la silla de la cocina y pensó seriamente en golpearse la cabeza contra la mesa. Pero entonces recordó que tenía que mantenerse sana por el bien del bebé. Deslizó la mano por su vientre ligeramente redondeado y lo acarició a modo de disculpa.

– Nada de golpes en la cabeza -murmuró-. Prometo ser sensata.

Por desgracia ser sensata significaba que tendría que volar hasta Bahania para asistir a la boda de su hermana adoptiva. Significaba también que tendría que embutirse en el vestido de dama de honor y sonreír de modo que Zara no se diera cuenta de que algo iba mal. Significaba además que tendría que ocultar su embarazo a todo el mundo, especialmente al padre de su hijo.

Las cosas no tenían que haber salido así, pensó. Se suponía que a los veinticuatro años debería tener ya la vida resuelta o al menos tener a la vista alguna meta. Incluso se había prometido que no volvería a cometer el error de tener una relación con ningún hombre inapropiado.

Cuatro meses atrás había cometido la mayor de las estupideces. Tanto era así que hubiera merecido un premio. Imaginó a un maestro de ceremonias abriendo un sobre y leyendo:


El primer premio a la relación sexual más absurda e inapropiada del planeta es para Cleo Wilson, la encargada de una tienda de fotocopias que no sólo se acostó con un príncipe, sino que además se quedó embarazada de él.



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