
El cargo actual de Esperanza en MB Reps era el de vicepresidenta, aunque de hecho llevaba la división de deportes.
– Perdona que no pudiera ir a tu fiesta de noviazgo -dijo Esperanza.
– No era una fiesta de noviazgo.
– Pues lo que fuera. Héctor estaba resfriado.
– ¿Ya está mejor?
– Está estupendamente.
– Bien, ¿qué hay de nuevo?
– Michael Discepolo. Tenemos que redactar su contrato.
– ¿Los Giants siguen detrás de él?
– Sí.
– Entonces no necesita agente -dijo Myron-. Creo que no es mala idea, de la forma en que está jugando.
– Pero Discepolo es un tipo leal. Prefiere firmar.
Esperanza apartó a Héctor de su pezón y se lo colocó en el otro pecho. Myron intentó no apartar la mirada con demasiada rapidez. Nunca sabía qué cara poner cuando una mujer daba el pecho delante de él. Quería comportarse con naturalidad, pero ¿qué significaba eso exactamente? No miras fijamente, pero tampoco apartas la mirada. ¿Cómo se desliza uno entre esas dos zonas?
– Tengo novedades -dijo Esperanza.
– ¿Ah, sí?
– Tom y yo nos casamos.
Myron no dijo nada. Sintió una curiosa punzada.
– ¿Y bien?
– La enhorabuena.
– ¿Y ya está?
– Me ha sorprendido, la verdad. Pero, en serio, es fantástico. ¿Cuándo es el gran día?
– Dentro de tres semanas, el sábado. Pero quiero preguntarte algo. Cuando me case con el padre de mi hijo, ¿seguiré siendo una pecadora?
