Aquello causó un gran efecto en Angus, que se quedó mirándola; la incredulidad se mezclaba con la esperanza en su mirada. Se dejaron de oír sus jadeos, y Kirsty pensó que tal vez había dejado de respirar.

Pero entonces, cuando Jake se estaba acercando y ella supo que tenía la misma preocupación que ella, ataque o paro al corazón, Angus comenzó a respirar de nuevo y recuperó el color.

– Un sobrino nieto. ¿Hijo de Rory? -Dijo el conde.

– Susie está esperando al hijo de Rory.

– Kenneth me lo hubiera dicho…

– Kenneth, el hermano de Rory, no quiere saber nada de Susie -le dijo Kirsty, tratando de ocultar su enfado-. Ha dejado claro que no quiere tener ningún tipo de relación con nosotras. Así que vinimos aquí con la esperanza de que el tío Angus, del que Rory hablaba con mucho cariño, mostrara a su vez cariño al hijo de Rory -hizo una pausa, pensando qué decir a continuación-. Y no podría mostrar cariño si se muere. Así que debería aceptar el oxígeno y una dosis de morfina, debería decir gracias y dormir mucho durante la noche para que así, por la mañana, pueda conocer a la madre de su nuevo pariente.

– La esposa de Rory está embarazada -susurró Angus.

– Sí.

– Y necesito vivir si quiero ver al bebé.

– Sí.

– ¿No está mintiéndome?

– ¿Por qué tendría que mentir? -Exigió saber Jake, acercándose de nuevo a la cama-. Angus, ¿te puedo suministrar oxígeno como sugiere la doctora o no?

Angus miró a Jake y a continuación hizo lo mismo con Kirsty.

– Sí -respondió-. Sí, por favor.

En pocos minutos, Jake le suministró oxígeno y morfina al conde, que al poco rato tuvo mejor color y respiró con normalidad. Estuvieron charlando y pudieron observar cómo la cara de Angus reflejó relajación.

– Te dejaremos para que duermas -le dijo Jake.

El anciano sonrió y cerró los ojos.

– Gracias a Dios -dijo Jake suavemente, indicando a Kirsty que salieran de la habitación-. Un pequeño milagro… casi un gran milagro.



26 из 107