
– ¿Y qué esperabas conseguir aquí?
– Susie amaba muchísimo a Rory. Pensé que tal vez encontraría cosas que la despertarían de nuevo -dijo, poniendo una tostada en un plato-. La sonrisa de Angus… cuando él sonríe, es como ver a Rory sonriendo.
– Él le tenía mucho cariño a Rory.
– Eso es lo que yo esperaba -dijo ella-. Este castillo es justo el tipo de cosa extravagante que Rory hubiera construido. Háblame sobre su edificación.
– Salvó el espíritu de esta zona.
– ¿Perdón?
– Éste es un pueblo pesquero -dijo él-. El pueblo dependía del pescado, pero hace cuarenta años más o menos éste desapareció de la noche a la mañana. La gente estaba desesperada, pero entonces llegaron Angus, el conde de Loganaich, y su excéntrica y maravillosa esposa. Nada más ver el enclave, decidieron construir su castillo. La gente decía que era una locura, pero ahora, diría que Angus sabía que la única manera de salvar al pueblo era dándole unos ingresos fijos durante un par de años mediante la construcción del castillo.
– ¿Crees que fue eso lo que ocurrió?
– ¿Quién sabe? Pero la gente del pueblo jamás hablará mal de él. Nadie se ríe de este castillo. ¿Crees que esto estará bien?
Kirsty miró el plato que él había preparado, presentando apeteciblemente la tortilla y las tostadas. Tenía un aspecto estupendo.
– Quédate aquí -ordenó él-. Tengo que darle de comer a mi paciente. ¿Crees que se lo comerá?
– Yo, hum… creo que sí -susurró ella. Le sonaron las tripas.
– El resto es para ti -dijo él, señalando los huevos que habían sobrado-. Te lo prepararía, pero de verdad que estoy muy ocupado -entonces se marchó.
Capítulo 3
– Es guapísimo.
Sentada en el borde de la cama de su hermana, Kirsty sabía a quién se estaba refiriendo Susie.
En la mesilla de noche había un plato vacío; se lo había comido todo. Dos tostadas y una tortilla de dos huevos. Y en aquel momento estaba tomando una taza de té.
