
La mujer de Church, Deborah, está representada por la abogada de derechos civiles Honey Chandler, especializada en casos de abusos policiales. En una entrevista concedida la semana pasada, Chandler aseguró que tratará de demostrar al jurado que Bosch actuó de manera tan imprudente que el disparo fatal que acabó con la vida de Church fue inevitable.
«El detective Bosch se estaba haciendo el héroe y un hombre resultó muerto -dijo Chandler-. No sé si simplemente fue temerario o bien se trata de algo más siniestro, pero lo descubriremos en el juicio.»
Ésa era la frase que Bosch había leído y releído seis veces desde que había comprado el periódico durante el primer receso. Siniestro. ¿Qué quería decir con eso? Había tratado de no permitir que le afectara, consciente de que Chandler no estaba por encima de usar una entrevista en la prensa para crear presión psicológica, pero, de todos modos, lo sintió como un aviso de lo que se avecinaba.
Chandler asegura que también se propone cuestionar las pruebas policiales de que Church era el Fabricante de Muñecas. La abogada sostiene que Church, padre de dos hijas, no era el asesino en serie que la policía buscaba y que lo etiquetaron así para cubrir el crimen de Bosch.
«El detective Bosch mató a un hombre inocente a sangre fría -dijo Chandler-. Lo que vamos a hacer en este juicio de derechos civiles es lo que el departamento de policía y la oficina del fiscal rechazaron hacer: anunciar la verdad y hacer justicia con la familia de Norman Church.»
Bosch y el ayudante del fiscal municipal Rodney Belk, que actúa de abogado defensor, declinaron hacer declaraciones para este artículo. El caso durará una o dos semanas y se espera que junto con Bosch testifiquen en este caso…
– ¿Una moneda, amigo?
Bosch levantó la cabeza del diario y vio el rostro mugriento pero familiar del indigente que había hecho de la puerta del tribunal su territorio.
