– ¿Reconoces la casa? -le preguntó Ackroyd.

– No. ¿Por qué? ¿Debería?

– No a menos que hayas visitado la casa Pendell, cerca de Bletchingley. Es una excentricidad de Inigo Jones del año 1636. El próspero industrial Victoriano que mandó construir ésta en 1894 vio la casa Pendell, le gustó y pensó que por qué no mandar hacer una reproducción. A fin de cuentas, el arquitecto original no estaba allí para oponerse. Sin embargo, no llegó hasta el extremo de duplicar el interior, lo cual, por otra parte, fue una buena idea, porque el interior de la casa Pendell resulta un tanto sospechoso. ¿Te gusta?

Ackroyd estaba tan candorosamente ansioso como un niño pequeño, esperando que su ofrecimiento no decepcionase a su compañero.

– Es interesante -respondió Dalgliesh-, aunque nunca se me habría ocurrido pensar que era copia de un edificio de Inigo Jones. Me gusta, pero no estoy seguro de que quisiera vivir en ella; el exceso de simetría me pone nervioso. Jamás había visto paneles empotrados de ladrillo.

– Ni tú ni nadie, según Pesvner. Se supone que son únicos. Yo los apruebo. La fachada sería demasiado discreta sin ellos. Bueno, vamos a ver el interior, que para eso hemos venido. El aparcamiento está detrás de aquellas matas de laurel de la derecha. Max Dupayne detestaba ver coches delante de la casa. En realidad, detestaba la mayor parte de las manifestaciones de la vida moderna.

Dalgliesh volvió a poner en marcha el motor. Una flecha blanca en un cartel de madera lo dirigió al aparcamiento, un área cubierta de gravilla de unos cincuenta metros por treinta con la entrada en el lado sur. Ya había doce coches ordenadamente estacionados en dos filas. Dalgliesh encontró un hueco al fondo.

– No hay mucho espacio -señaló-. ¿Qué hacen un día de mucha afluencia de público?

– Supongo que los visitantes lo intentan al otro lado de la casa. Allí hay un garaje, pero Neville Dupayne lo usa para guardar su Jaguar E. Pero nunca he visto el aparcamiento abarrotado, ni tampoco el museo, por cierto. Esto es lo normal para un viernes por la tarde. Además, algunos de los coches pertenecen a los miembros del personal.



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