A pesar de la bebida caliente y del calor del día, yo tenía frío. Uno de los muchachos con los que a veces peleábamos trajo una manta polvorienta y me envolví en ella; pero pasó tanto tiempo antes de que yo fuera capaz de enderezarme y andar, que cuando llegamos al portal de la necrópolis, la estatua de la Noche sobre el mesón de la orilla opuesta era un minúsculo rasguño negro en el campo llameante del sol, y el portal mismo estaba cerrado.

III — La cara del Autarca

Era la media mañana del día siguiente cuando se me ocurrió mirar la moneda que Vodalus me había dado. Después de servir a los oficiales en el refectorio, desayunamos como siempre, nos encontramos con el maestro Palaemon en el aula, y luego de una breve conferencia preparatoria, lo seguimos a los niveles inferiores para ver el trabajo de la noche anterior.

Pero quizás antes de seguir escribiendo, tendría que explicar algo más sobre la naturaleza de nuestra Torre Matachina. Está situada detrás de la Ciudadela, sobre el lado occidental. En la planta baja se encuentran los estudios de nuestros maestros, donde se celebran las consultas con los oficiales de justicia y los presidentes de los demás gremios. Nuestro cuarto común está en la segunda planta, por delante de la cocina. Arriba está el refectorio, que nos sirve como sala de asamblea además de ser el sitio donde se come. Más arriba se encuentran las cámaras privadas de los maestros, en días mejores mucho más numerosos. Encima están las cámaras de los oficiales y sobre éstas el dormitorio y el aula de los aprendices, y una serie de áticos y cubículos abandonados. Cerca de lo más alto se encuentra la sala del cañón, cuyas piezas nosotros los del gremio tenemos a nuestro cargo, para el caso de que la Ciudadela fuera atacada.

El verdadero trabajo de nuestro gremio se lleva a cabo debajo de todo esto. En el subsuelo se encuentra el cuarto de exámenes, y más abajo aún, y por tanto fuera de la torre propiamente dicha (porque el cuarto de exámenes fue la primera cámara de la estructura original), se extiende el laberinto de la mazmorra. Hay tres niveles, a los que se tiene acceso por una escalinata central. Las celdas son sencillas, secas y limpias, con una mesa pequeña, una silla y una cama estrecha en el centro.



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