
2
UNA MIRADA A LA ESCALERA DE JACOB
Desde lejos no había manera de calcular el tamaño de la estación de Regulo. Corrie le había dicho a Rob que era sólo una base provisional, donde Regulo esperaba para encontrarse con ellos, y eso hacía pensar en una construcción pequeña. Sólo cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para ver la entrada y tenerla como referencia, Rob se dio cuenta una vez más de que Regulo pensaba a lo grande. Toda la construcción cilíndrica medía más de cien metros de largo y al menos cincuenta de ancho.
—No le gustan las estrecheces —dijo a Corrie mientras se sentaban juntos en la zona de pasajeros del Remolcador.
—¿Por qué iban a gustarle? Pero esto no es nada, sólo una casa para unos pocos días. Su base real está en estos momentos a un millón de kilómetros de aquí. Se muere por volver. Te lo dije, Regulo se ha tomado muchas molestias para encontrarse aquí contigo. Su primera idea fue que yo te llevara a su base, pero después de hablar con él un poco más se percató de que era demasiado esperar sin un incentivo real.
Mientras ella hablaba, el Remolcador giraba suavemente hacia el acoplamiento con la puerta central de la estación cilíndrica, ajustando la posición y la velocidad con pequeñas explosiones de los motores de control. Cuando por fin se acoplaron no hubo impacto, sino una suave y breve aceleración cuando la nave tomó su posición final y se acopló electromagnéticamente a la cavidad central de la estación. Los controles electrónicos concluyeron en pocos segundos y las puertas se abrieron en silencio hacia el interior de la gran estación.
