
Corrie sonrió.
—Lo hubiera intentado de otra manera, por supuesto. Es algo que Regulo me enseñó. Cuando lleguemos a él, échale un vistazo a su escritorio. Verás cosas escritas sobre él. Una de las leyendas dice: «Hay novecientas sesenta maneras de erigir hogares tribales, y cada una de ellas es la correcta». Contemplé esa leyenda años y años, sin tener la menor idea de lo que significaba, hasta que por fin comprendí por qué la tenía allí. Ahora sigo intentando, un método tras otro, hasta dar con uno que dé resultado.
Años y años. Rob se sintió intrigado. Estuvo a punto de hacer otra pregunta, pero cambió de idea y bajó de la nave. Mientras él cruzaba la superficie rocosa de la pista de aterrizaje hacia la pequeña ciudad, Corrie miró la cámara montada en una pared de la nave.
—¿Sigues ahí, Regulo?
—Sí. —Hubo una pausa antes de que la voz grave volviera a hablar—. Bien hecho, Cornelia. Ya he enviado un mensaje para que tengan un Remolcador preparado en Nairobi para dentro de cinco horas.
—Estaremos allí. ¿Alguna otra instrucción?
—Ninguna. Pero sí una pregunta. Observé con atención a Merlin antes de que se fuera. Me pareció que algo lo preocupó por un instante, o que lo sorprendió. Yo no te estaba mirando a ti, pero me pregunté si no habrías hecho algo que no captamos en la cámara.
—No noté ninguna reacción extraña en él. —Quedó pensativa un momento, pero negó con la cabeza—. No recuerdo haber hecho nada peculiar o fuera de lugar.
—Sigue pensando. —La voz sonó reflexiva—. Ya lo sabíamos: es un muchacho muy inteligente. Ten cuidado con lo que le dices. Y he comprendido lo que me decías de sus ojos. Tiene veintisiete años, pero sus ojos podrían ser los de un niño de seis. Ya sabes que, según Caliban, nos arriesgamos mucho al utilizar a Merlin. O al menos creemos que eso es lo que dice. Sabes lo difícil que es interpretar cualquier cosa que nos transmite. He decidido no hacer caso de Caliban en esto, a pesar de las objeciones de Joseph. Caliban sugiere que debemos tratar con Merlin con más cautela que de costumbre. Recuérdalo cuando hables con él. Te esperaré aquí dentro de ocho horas.
