La frase Budista “el color es vacío, y el vacío es color” une al universo y a la vida humana con el gran vacío o nirvana. Es un mantra, una manera six-word para la vida humana de safarse de las trabas de las vanidades mundanas, de los deseos, las necesidades y los apegos. “ La vaciedad es color” también resalta aspectos misteriosos y no vistos que gobiernan nuestras vidas. Estas fuerzas invisibles se relacionan tanto a los conceptos metafísicos como alTao, el yin y el yang o el chi, como a las cualidades o poderes sin descubrir en el universo y el mas allá. Estas fuerzas o entidades puede que existan, pero no las podemos ver, o por lo menos aún no las hemos encontrado. El Tao o el chi puede que sean invisibles y por lo tanto pueden determinar y darle forma a la realidad visible.

LOS SEIS COLORES DE LA VERDAD: blanco, rojo, amarillo, verde, azul y negro.

Organizados de esta forma, estos seis colores representan una figura sagrada -un dios o el Buda- unos son concebidos como un conjuro de manos para incrementar el poder espiritual. Cada color está unido a un sonido de las sílabas de la verdad del Budismo (Buddhist six true syllables) “Om mani padme hum”, y, si son usadas separadamente pueden evocar un sonido. De acuerdo con el BT, las raices filosóficas de los Seis Colores de la Verdad regresan a la dualidad del vacío y el todo siendo caras contrarias de la misma cosa. El primer color dentro de la serie de los seis, el blanco, representa un comienzo (yin). “Cuando se añaden todos los colores de la serie simbolizando asi a todo el universo, la suma es negro”, explica Lin Yun. “el blanco por consiguente representa un (blank slate), y el negro representa todo en el universo. El blanco es como un pedazo de papel sin nada. Cuando algun caracter de color negro es inscrito en este, el blanco se torna mucho mas aparente debido al contraste con el negro. Sin el negro el blanco es nada. Un significado mucho más profundo, existe un ciclo continuo: el blanco ayuda a crear al negro, de donde el blanco nace.”.



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