
—Podrían incluso llegar a casa —murmuró Sandoval.
—¿Qué? —Everard estaba sorprendido.
—Por la forma en que hablaba Toktai. Estoy seguro de que planea regresar a caballo, no en esos barcos. Como ha supuesto, es fácil cruzar el estrecho de Bering; los aleutianos lo hacen continuamente. Manse, me temo que no es suficiente con dejarlos partir.
—¡Pero no van a volver a casa! ¡Eso lo sabemos!
—Supón que lo consiguen. —Sandoval empezó a hablar en un tono un poco más alto y con mayor rapidez. El viento nocturno rugía alrededor de las palabras—. Vamos a jugar un momento con la idea. Supongamos que Toktai va al sudeste. Es difícil saber qué podría detenerlo. Sus hombres son capaces de vivir de los frutos de la tierra, incluso en los desiertos, con mucha mayor facilidad que Coronado o tipos parecidos. No tiene que avanzar demasiado hasta encontrarse con gente del neolítico, con las tribus agrícolas pueblo. Eso lo animará aún más. Estará en México antes de agosto. México es ahora tan deslumbrante como lo fue, lo será, en los días de Cortez. E incluso más tentadora: los aztecas y toltecas todavía están decidiendo quién es el amo, con un montón de tribus por ahí dispuestas a ayudar a un recién llegado contra ambos. Las armas españolas no representaron, no representarán, ninguna diferencia real, como recordarás si has leído a Díaz. Los mongoles son superiores, en el combate cuerpo a cuerpo, a cualquier español… No es que imagine que Toktai vaya a meterse directamente. Sin duda será muy amable, pasará el invierno, y aprenderá todo lo que pueda. El año próximo volverá al norte, se irá a casa, ¡informará a Kublai de que uno de los territorios más ricos y lleno de oro del mundo está listo para ser conquistado!
—¿Qué hay de los otros indios? —dijo Everard—. No sé mucho de ellos.
—El nuevo Imperio maya está en su cumbre. Una nuez muy dura, pero por eso provechosa. Pienso que una vez que los mongoles se establezcan en México, nada los detendrá. Perú tiene una cultura incluso superior en este momento, y mucha menos organización de la que se encontró Pizarro; la quechuaymar, la llamada raza inca, es todavía sólo un poder entre varios.
