– Lo siento -dijo, con una disculpa sincera-, no es posible. Pero si quieres, podríamos quedar para dentro de dos semanas. ¿Te parece bien el ocho de junio?

– No, gracias.

Sheila estaba furiosa cuando colgó el auricular del teléfono público. Normalmente, la ciudad de Seattle le resultaba fascinante, pero aquel día no le llamaba la atención. Había ido con la esperanza de que Noah Wilder entendiera la situación desesperada en la que se encontraba, y había fracasado. Después de hablar hasta el hartazgo con la secretaria, de esperar en línea eternamente y de hacer cinco llamadas infructuosas, había llegado a la conclusión de que era imposible razonar con él; obviamente era una figura decorativa, un sustituto temporal de su padre, y no tenía ninguna autoridad.

Caminó por la acera mojada por la lluvia hasta un tranquilo bar con vistas al Puget Sound. Ni el acogedor local ni las vistas del estrecho le levantaron el ánimo. Aunque no había comido, no tenía hambre y pidió un té. No podía dejar de pensar en la bodega. Aquello no tenía sentido. No entendía por qué se había ido Ben Wilder de la ciudad y había dejado al inútil de su hijo al frente de una empresa de inversiones multimillonaria.

Trató de recordar lo que sabía sobre ellos, que no era mucho. Oliver y Wilder habían sido socios durante más de diecisiete años, pero no habían tenido mucho contacto personal. Y en cuanto a Noah, era todo un misterio; sólo sabía que era el único heredero de la fortuna de la familia y que de joven había sido un rebelde.

Sheila se pasó una mano por el pelo mientras trataba de pensar por qué siempre le había llamado tanto la atención. Lentamente, los recuerdos fueron saliendo a la superficie. Se acordó de que, cuando tenía quince años, había oído a sus padres cuchicheando en la cocina. Por lo que había podido entender, el hijo del socio de su padre había dejado embarazada a una chica, y la familia Wilder no quería saber nada del niño. Aunque siempre le había interesado Noah, no lo conocía, y no había dado gran importancia a lo que había oído.



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