
#376244
A mediados del siglo XXI, los proyectos de explotación geológica de Martey de dos de las lunas de Saturno, Titán y Enceladoimpulsaron la creación de un androide que pudiera resistir las duras condiciones ambientales de las colonias mineras. En 2053 la empresa brasileña de bioingeniería Vitaedesarrolló un organismo a partir de células madre, madurado en laboratorio de manera acelerada y prácticamente idéntico al ser humano. Salió al mercado con el nombre de Homolab,pero muy pronto fue conocido como replicante, un término sacado de una antigua película futurista muy popular en el siglo XX.
Los replicantes gozaron de un éxito inmediato. Fueron usados no sólo en las explotaciones mineras del espacio exterior, sino también en las de la Tierra y en las granjas marinas abisales. Comenzaron a hacerse versiones especializadas y para 2057 ya había cuatro líneas distintas de androides: minería, cálculo, combate y placer (esta última especialidad fue prohibida años más tarde). Por aquel entonces no se concebía que los homolabs tuvieran ningún control sobre sus propias vidas: en realidad eran trabajadores esclavos carentes de derechos. Esta abusiva situación resultó cada día más inviable y acabó por estallar en 2060, cuando se envió a Encelado un pelotón de replicantes de combate para reprimir una revuelta de los mineros, también androides. Los soldados se unieron a los rebeldes y asesinaron a todos los humanos de la colonia. La insurrección se generalizó rápidamente, dando lugar a la llamada guerra rep.
Aunque los androides estaban en clara desventaja numérica, su resistencia, fuerza e inteligencia eran superiores a la media humana. Durante los dieciséis meses que duró la guerra hubo que lamentar muchas bajas, tanto de humanos como de tecnohumanos. Por fortuna, en septiembre octubre de 2061 asumió el liderazgo de los rebeldes Gabriel Morlay, 