
Ésta es una obra de ficción. Si bien menciono como parte del trasfondo de la novela hechos históricos que sucedieron realmente, como el Proyecto Federal de Teatro, el Comité de Actividades Antiamericanas y algunas figuras del ámbito artístico en la década de 1930, como Shirley Graham, todos los personajes que tienen un papel en la historia, así como hechos tales como la destrucción de la Cuarta Enmienda, no son más que el invento de un cerebro enloquecido a fuerza de insomnio crónico. Cualquier semejanza con personas, instituciones, gobierno o legislación reales es pura coincidencia.
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UN PASEO POR EL LADO OSCUROLas nubes que ocultaban la luna hacían que me resultara difícil orientarme. Había estado en la finca el día anterior por la mañana, pero en la oscuridad todo era distinto. No dejaba de tropezar con raíces de árboles y cascotes de ladrillo de los senderos en mal estado.
Trataba por todos los medios de no hacer ruido, por si efectivamente había alguien merodeando, pero me importaba más mi seguridad: no quería torcerme un tobillo y tener que arrastrarme por el camino hasta la carretera. En un momento determinado tropecé con un ladrillo suelto, caí sentada y fui a darme justo en la rabadilla. Me hice tanto daño que se me saltaron las lágrimas, y tuve que aspirar hondo para no lanzar un grito. Mientras me frotaba la zona dolorida, me pregunté si Geraldine Graham me habría visto caer. Puede que su vista no fuera tan buena, pero sus prismáticos disponían de estabilizadores de imagen así como de lentes para visión nocturna.
