Una mujer como Rina.

– Vámonos y te contaré todo lo que hay que contar sobre Colin -sugirió Emma.

– Me parece un gran plan -dijo Rina mientras le abría la puerta de la salida-. ¿Es atractivo?

– ¿Atractivo? Es imponente.

Rina arqueó una ceja.

– ¿Sale con alguien?

– Que yo sepa, está completamente libre.

En realidad, Emma no estaba segura porque hacía tiempo que no sabía nada de él, así que se dijo que tendría que preguntárselo a Logan.

– Mmm.

– ¿Qué significa eso? -preguntó.

Las dos mujeres entraron en el ascensor.

Emma necesitaba saber si Rina estaba dispuesta a mantener una relación ligera con un hombre interesante, antes de empezar a mover sus fichas. También podía provocar algo más serio y estable, pero no sabía si Colin sentaría la cabeza alguna vez.

Rina se encogió de hombros.

– Nada importante. Ya sabes lo que significa. Con un nuevo trabajo y una nueva vida, no me importaría divertirme un poco con un hombre que merezca la pena.

Emma asintió. Lo entendía perfectamente. Rina se había referido a la posibilidad de divertirse porque estaba pensando en algo sin importancia. De haber pensado en otra cosa, habría hablado de mantener una relación.

– Claro que lo entiendo. Te apetece una ración de buen sexo.

– ¡Emma! -exclamó Rina, ruborizada-. Eres terrible.

– En absoluto. Lo único terrible que hay en esta vida es callarse lo que se piensa. Hay que decirlo, por lo menos cuando se está entre amigas. Y tú eres amiga mía -declaró mientras la tomaba del brazo-. Me recuerdas un poco a mi nieta Grace. O al menos, a cómo era antes de que me las arreglara para que Ben cuidara de ella. Estaba llena de energía. Sólo necesitas encontrar al hombre apropiado para divertirte a fondo.



4 из 107