Larry Niven

Los árboles integrales

Este libro está dedicado a Robert Forward, por sus historias que me iluminaron, por su ayuda para trabajar fuera de los parámetros del Anillo de humo y por su enorme, espaciosa mente.

Prólogo — Disciplina

Aquello estaba durando demasiado, incluso mucho más de lo que había esperado. Sharls Davis Kendy nunca había sido un hombre impaciente. Después del cambio, incluso había llegado a pensar que era inmune a la impaciencia. ¡Pero aquello duraba demasiado! ¿Por qué tenían que permanecer allí dentro?

Sus sentidos no estaban limitados. El alcance telescópico de Sharls era poderoso; podía percibir la totalidad del espectro electromagnético, desde las microondas hasta los rayos X. Pero el Anillo de Humo obstaculizaba su visión. Era una tormenta de viento, polvo, nubes de vapor de agua, enormes ondulaciones goteantes de agua sucia o de barro poco denso, masas flotantes de rocas libres; puntos y motas y agrupaciones de verde, verdes superficies sobre las gotas y las rocas, verdes matices de algas sobre las nubes; árboles con forma de signos de interrogación, orientados radialmente hacia la estrella de neutrones y encopetados de verde a ambos extremos; criaturas del tamaño de las ballenas, con bocas inmensas, rozando las nubes matizadas de verde…

El Anillo de Humo estaba lleno de vida por todas partes. Claire Dalton lo había llamado guirnalda de Navidad. Claire era una mujer ya muy vieja cuando el Estado la revivió como corpiscilo. Los demás nunca habían visto una guirnalda de Navidad, ni siquiera Kendy. Lo que habían visto, medio millar de años atrás, había sido un perfecto anillo de humo de varias decenas de miles de kilómetros de diámetro, con una diminuta punta de alfiler muy caliente en el centro.

Los informes que llegaron estaban cargados de entusiasmo. La vida se basaba en el ADN; el aire no era sólo respirable, sino de una calidad excelente…



1 из 257