Robert Wilson


Los asesinos ocultos

Serie Falcón 3


Para Jane y mi madre

Y

Para Bindy, Simon y Abigail

Mientras gira y gira en círculos que se ensanchan

el halcón no puede oír al halconero:

todo se derrumba; el centro se deshace;

la mera anarquía se desata en el mundo,

se desata la marea enturbiada de sangre, y por todo

se ahoga la ceremonia de la inocencia;

a los mejores les falta toda convicción, y los peores

rebosan apasionada intensidad.

W. B. Yeats, «El segundo advenimiento»

Y ahora, ¿qué será de nosotros sin los bárbaros?

Esa gente era una solución.

Constantin Kavafis, «Esperando a los bárbaros»


Prólogo

El West End, Londres. Jueves, 9 de marzo de 2006


– ¿Qué, cómo va el nuevo trabajo? -preguntó Najib.

– Trabajo para una mujer -dijo Mouna-. Se llama Amanda Turnen No tiene ni treinta años y ya es directora de cuentas. ¿Sabes lo que hago para ella? Le contrato las vacaciones. Eso es lo que he estado haciendo esta semana.

– ¿Se va a algún sitio bonito?

Mouna soltó una carcajada. Amaba a Najib. Era tan tranquilo que parecía de otro mundo. Encontrarte con él era como toparte con un oasis de palmeras en el desierto.

– ¿Puedes creértelo? -dijo Mouna-. Se va de peregrinaje.

– No sabía que los ingleses se fueran de peregrinaje.

De hecho, Mouna estaba muy impresionada con Amanda Turner, pero le interesaba mucho más obtener la aprobación de Najib.



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