
– No es precisamente religioso. Me refiero a que la razón por la que va no es religiosa.
– ¿Adónde va de peregrinaje?
– A España, cerca de Sevilla. Se llama Romería del Rocío -dijo Mouna-. Cada año se reúne gente de toda Andalucía en ese pequeño pueblo llamado El Rocío. El día que llaman Lunes de Pentecostés sacan a la Virgen de la iglesia y todo el mundo se vuelve loco, baila y se pega el gran banquete, por lo que he oído.
– No lo entiendo -dijo Najib.
– Ni yo. Pero te puedo decir que la razón por la que Amanda va no es la procesión de la Virgen -dijo Mouna-. Va porque se trata de un fiestorro que dura cuatro días. Bebida, bailar y cantar… ya sabes cómo son los ingleses.
Najib asintió. Sabía cómo eran.
– ¿Y por qué te ha llevado toda la semana?
– Porque en Sevilla no queda ni una plaza de hotel, y Amanda tiene una montaña, y digo literalmente una montaña, de exigencias. Las cuatro habitaciones tienen que estar juntas…
– ¿Cuatro habitaciones?
– Se va con su novio, Jim Pez Gordo Maitland -dijo Mouna-. Además de su hermana, el novio de su hermana, y otras dos parejas. Los hombres trabajan todos en la misma empresa que Jim: Kraus, Maitland, Powers.
– ¿Y a qué se dedica Jim en esa empresa?
– Es un fondo de cobertura. No me preguntes lo que significa -dijo Mouna-. Todo lo que sé es que está en ese edificio que llaman el Gherkin y… ¿sabes cuánto dinero ganó el año pasado?
Najib negó con la cabeza. Él ganaba muy poco dinero. Tan poco que no le importaba.
– ¿Ocho millones de libras? -dijo Mouna, dejándolo como una pregunta.
– ¿Cuánto has dicho?
– Lo sé. No te lo crees, ¿verdad? El tipo que cobra menos en la empresa de Jim ganó cinco millones el año pasado.
– Entiendo por qué ponen tantas exigencias -dijo Najib, dando un sorbo a su té.
– Las habitaciones tienen que estar juntas. Quieren estar allí una noche antes de la peregrinación, y tres noches más cuando acabe, y luego una noche en Granada, y después volver a Sevilla y pasar dos noches más allí. Y tiene que haber garaje, porque Jim no aparcará su Porsche Cayenne en la calle -dijo Mouna-. ¿Sabes lo que es un Porsche Cayenne, Najib?
