Habría tenido la posibilidad de acostumbrarse a lo que ha pasado mientras duraba el proceso. Pero de esta manera, pam, una cosa tras otra, teníamos al asesino en una celda antes de que se enterase de la muerte de su hija, y antes de que él moviera el culo, el tipo ya se había colgado. Hanniford no lo ha asumido porque no ha tenido tiempo. -Me miró con aire pensativo-. Supuse que un viejo colega podría sacar unos cuantos billetes de esto.

– ¿Por qué no?

Cogió un puro apagado del cenicero y volvió a encenderlo. Podría haberse permitido el lujo de coger uno nuevo. El 6 es un distrito policial muy deseado y el suyo era un buen despacho. También podría haber enviado a casa a Hanniford en lugar de enviármelo a mí para que yo volviera a llamar a su puerta con veinticinco para él. Las viejas costumbres son difíciles de erradicar.

– Cógete una carpeta y ve por el vecindario haciendo algunas preguntas. Organízate el trabajo en una semana sin dedicarle más de un par de horas. Pídele cien al día más gastos. Así te llevas un kilo, por Cristo.

Dije:

– Me gustaría echar un vistazo al expediente del caso.

– ¿Por qué seguir las formalidades? No vas a encontrar nada allí, Matt. El caso estaba cerrado antes de que se abriera. Le pusimos las esposas al cabrón ese antes de saber lo que había hecho.

– Puro formalismo.

Entrecerró un poco los ojos. Éramos aproximadamente de la misma edad, pero yo me había unido al cuerpo antes que él y ya iba de paisano cuando él acabó la academia. Ahora Koehler parecía mucho mayor, tenía papada y un trabajo de despacho que convertía su trasero en una prolongación del asiento. Había algo en sus ojos que no me gustaba.

– Una pérdida de tiempo, Matt. ¿Para qué tomarse la molestia?

– Digamos que es mi forma de trabajar.

– Los expedientes no se muestran a personal no autorizado. Ya lo sabes.

Dije:

– ¿Qué tal otro sombrero por un vistazo a lo que tengas? Y voy a tener que hablar con el oficial que hizo la detención.



12 из 136