– No. Ella vivía con otra persona antes que él.

– ¿Un hombre?

– Una mujer.

No tenía ningún registro, ni sabía el nombre de la anterior compañera de piso de Wendy. Me dio el nombre y la dirección del propietario. Le pregunté qué era lo que recordaba de Wendy.

– No demasiado. Solo me fijo en la gente que crea problemas. Ella nunca ha hecho fiestas ruidosas ni ha puesto la música a todo volumen. He estado pocas veces en el apartamento. En una ocasión la válvula del radiador del dormitorio se les disparó. Hacía demasiado calor y ellos no podían regularlo. Les puse una válvula nueva. Eso fue hace un par de meses.

– ¿Tenían bien cuidado el apartamento?

– Bastante bien, sí. Era muy agradable. La pintura de las paredes estaba en buen estado y tenían unos muebles muy bonitos. -Se quedó pensando un momento-. Puede que fuera cosa de él. He estado allí antes de que se trasladara él y creo recordar que entonces no era tan agradable. Él era una especie de seudoartista.

– ¿Sabía que era prostituta?

– Aún no lo sé. Leo muchas mentiras en los periódicos.

– ¿No cree que lo fuera?

– No tengo una opinión, ni en un sentido ni en otro. Nunca he tenido ninguna queja sobre ella. Por otra parte, podía haber tenido diez hombres arriba en su casa en un día sin que yo me enterara.

– ¿Tenía visitas?

– Ya se lo he dicho. No me fijaba en eso. La gente no tiene que pedirme permiso para subir.

Le pregunté quién más vivía en el edificio. Había cinco apartamentos, uno por cada piso, y me dio los nombres de todos los inquilinos. Me dijo que podía hablar con ellos si ellos estaban dispuestos a hablar conmigo. Salvo con la pareja del piso de arriba; estaban en Florida y no volverían hasta mediados de marzo.

– ¿Es suficiente? -dijo-. Tengo que seguir con lo que estaba haciendo. -Flexionó los dedos para indicar su impaciencia por volver a ponerlos sobre la arcilla.

Le dije que había sido muy amable.



21 из 136