Durante largo tiempo, en esta Tierra rica y en expansión, engarzada en la sabiduría una humanidad perfeccionada había estado en paz, una paz que era inimaginable cuando Bobby nació.

Y todo esto había provenido de la ambición de un Solo hombre, un hombre apasionado, lleno de defectos, un hombre que nunca llegó a comprender siquiera adonde lo habrían de conducir sus sueños.

Qué notable, pensó.

Bobby inspeccionó su pasado… y su corazón.

UNO

LA PECERA CON PECECITOS DORADOS

Sabemos lo cruel que es la verdad a menudo, y nos preguntamos si el delirio no brinda más consuelo.

—Henri Poincaré (1854–1912)

1. EL MOTOR DE CASIMIR

Poco después del alba, Vitali Keldish subió ceremoniosamente a su auto, conectó el sistema de inteligencia artificial para conducir y dejó que el vehículo lo alejara velozmente del descuidado hotel.

Las calles de Leninsk estaban vacías; la superficie de la calzada, agrietada; muchas ventanas estaban clausuradas con tablas clavadas en los marcos. Vitali recordaba cómo había sido este lugar en los años setenta durante su apogeo; quizás una bulliciosa ciudad de científicos con una población de decenas de miles de personas, con escuelas, cines, una piscina de natación, un estadio para la práctica de deportes, cafeterías, restaurantes, hoteles; y hasta con su propia estación de televisión.

A baikonur, continuaba proclamando el viejo cartel azul con su flecha indicadora en blanco que permanecía aún allí, con ese antiguo nombre engañoso, cuando Vitali atravesó la salida principal de la autopista hacia el norte de la ciudad. Y seguían aquí, en el vacío corazón de Asia, los ingenieros rusos construyendo naves espaciales y disparándolas hacia el cielo.



2 из 397