
Había vestigios de baba en la comisura de sus labios, un tanto abiertos. Kate se la quitó con un índice y le cerró la boca empujándole el mentón con suavidad.
—Gracias.
Giró sobre sí misma, sobresaltada: Bobby, otro Bobby, vestido de forma idéntica al primero, estaba parado al lado de ella, sonriendo. Irritada, Kate le lanzó un puñetazo al abdomen; el puño, claro está, pasó directamente a través de este Bobby, que no retrocedió.
—Así que me puede ver —dijo Bobby.
—Lo veo.
—Usted tiene implantes retinianos y cocleares, ¿sí? El diseño de esta sala permite producir virtuales compatibles con todas las generaciones recientes de tecnología para incremento del sistema nervioso central. Naturalmente, para mí usted está sentada en el lomo de un fitosaurio de aspecto maligno.
—¿Un qué?
—Un cocodrilo del triásico. Que está empezando a darse cuenta de que usted está ahí. Bienvenida, Ms. Manzoni.
—Kate.
—Sí. Me alegra que hubiera aceptado mi… nuestra invitación para cenar. Aunque no supuse que se tomaría seis meses para responder.
Kate se encogió de hombros.
—“Hiram Se Hace Aún Más Rico” realmente no es gran cosa como artículo.
—Hmmm. Lo que entraña que ahora se enteró usted de algo nuevo. —Por supuesto, Bobby tenía razón. Kate nada dijo.
—O —prosiguió— a lo mejor usted por fin sucumbió a mi encantadora sonrisa.
—A lo mejor sí… si su boca no estuviera ribeteada con baba.
Bobby miró a su propia forma inconsciente.
—¿Vanidad? ¿Debemos preocuparnos de nuestra apariencia, aun cuando estuviésemos explorando un mundo virtual? —Frunció el entrecejo. —Claro que sí, usted tiene razón. En realidad, es algo sobre lo que debe meditar mi personal de comercialización.
