– No, no hay problema.

Atravesamos un pasillo de mármol, con Taylor siempre i res pasos por delante de mí, como si yo formara parir de su séquito. Probablemente así se sentía más cómodo. A mí no me importaba porque me daba la oportunidad de observar.

Los ventanales de la izquierda ofrecían una panorámica de los opulentos contornos: un rectángulo verde del tamaño de un campo de fútbol que conducía a lo que supuse que sería una casa de huéspedes o una piscina cubierta o ambas cosas. Había un cochecito de golf aparcado en el exterior de la distante estructura y alcancé a ver huellas de ida y vuelta por el bien cuidado césped que conducía a la casa principal. Había visto mucho en Los Ángeles, desde los guetos más pobres hasta mansiones en lo alto de las colinas, pero era la primera vez que veía dentro de los límites de la ciudad una casa tan grande que requería un cochecito de golf para moverse de una parte a otra de la propiedad.

A lo largo de la pared de la derecha había carteles enmarcados de varias de las películas que Alexander Taylor había producido. Había visto algunas de ellas en televisión y anuncios de las demás. En su mayor parte, eran el tipo de películas de acción que cabían en los confines de un anuncio de treinta segundos, de esas que no te dejan con la necesidad imperiosa de ir a verlas. Ninguna de ellas podía calificarse en modo alguno de arte. No obstante, en Hollywood eran mucho más importantes que el arte. Eran rentables. Y eso era lo único esencial.

Taylor se desvió hacia la derecha y yo lo seguí hasta el gimnasio. La sala daba un nuevo sentido a la idea del fitness personal. Toda clase de máquinas de musculación se alineaban ante las paredes de espejo, y el centro estaba ocupado por lo que parecía un cuadrilátero de boxeo. Taylor se subió a una bicicleta estática, pulsó algunos botones en la pantalla táctil y empezó a pedalear.

En la pared opuesta había tres grandes televisores de pantalla plana instalados uno al lado del otro, dos estaban sintonizados en canales de noticias de veinticuatro horas y en el tercero comentaban el informe bursátil de Bloomberg.



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