También ella, como la de cualquier persona, está hecha de pedazos de todo lo vivido. Pero, en un determinado momento, estos fragmentos empiezan a tomar forma. Y el viajero recuerda un poco de su pasado, viendo los papeles en su regazo. En ellos están los pedazos de su vida: situaciones vividas, párrafos de libros que siempre recuerda, enseñanzas de su maestro, historias de los amigos, fábulas que le contaron alguna vez. En ellos, hay reflexiones sobre su época y sobre los sueños de su generación. De la misma manera que un hombre soñó con un ángel y construyó la casa que está ante sus ojos, él intenta ordenar esos papeles, para comprender su propia construcción espiritual. Recuerda que, cuando era niño, leyó un libro de Malba Tahan titulado Maktub y piensa: «¿Debería hacer yo lo mismo?»

Dice el maestro: Cuando presentimos que ha llegado la hora de cambiar, comenzamos, inconscientemente, a repasar la película de nuestras derrotas hasta ese momento. Está claro que, a medida que envejecemos, nuestra cota de momentos difíciles es mayor. Pero, al mismo tiempo, la experiencia nos ha dado medios para superar estas derrotas y encontrar el camino que nos permite seguir adelante. También es preciso poner esta película en nuestro vídeo mental. Si sólo vemos la película de las derrotas, nos quedaremos paralizados. Si sólo vemos la de la experiencia, acabaremos creyéndonos más sabios de lo que realmente somos. Necesitamos las dos películas.

Imagina una oruga. Pasa gran parte de su vida en el suelo, viendo a los pájaros, indignada con su destino y con su forma. «Soy la más despreciable de las criaturas -piensa-. Fea, repulsiva, condenada a arrastrarme por la tierra.» Un día, sin embargo, la Naturaleza le pide que haga un capullo. La oruga se asusta, nunca antes había hecho un capullo. Piensa que está construyendo su tumba y se prepara para morir. Aunque indignada con la vida que ha llevado hasta entonces, se queja de nuevo a Dios. «Cuando por fin me he acostumbrado, Señor, me quitas lo poco que tengo.» Desesperada, se encierra en el capullo y espera el fin. Algunos días después, se ve transformada en una linda mariposa. Puede pasear por el cielo y ser admirada por los hombres. Se sorprende con el sentido de la vida y con los designios de Dios.



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