
DEL ERROR
En uno de los momentos más trágicos de la crucifixión, dos ladrones perciben que el hombre que esta moribundo a su lado es el Hijo de Dios. "Señor, acuérdate de mí cuando estés en el Paraíso", dijo un ladrón. "En verdad, estarás hoy conmigo en el Paraíso", responde Jesús, transformando al bandido en el primer santo de la iglesia Católica: San Dimas.
No sabemos porque razón Dimas fue condenado a muerte. En la Biblia, él confiesa su culpa, diciendo que fue crucificado por los crímenes que cometió. Supongamos que haya hecho algo tan cruel, tenebroso o suficiente como para terminar de aquella manera, lo mismo así, en los últimos minutos de su existencia, en un acto de fe se redime – y se lo glorifica.
Recordemos de este ejemplo cuando, por alguna razón, nos juzgamos incapaces de tener una vida espiritual.
DEL SUICIDIO
Colin Wilson, hoy un escritor consagrado, describe su tentativa de suicidio a los 16 años: "Entré en el laboratorio de química de la escuela, y tomé la botella de veneno. Coloqué un vaso delante de mí, lo miré bastante, reparé en su color, e imaginé el posible gusto que tendría. Entonces, aproximé el ácido a mi rostro, y sentí su olor; en ese momento, mi mente dio un salto al futuro – y yo podía sentirlo quemando mi garganta, abriendo un agujero en mi estómago. La sensación de los daños causados por el ácido era tan real, que parecía que ya lo había bebido. Fue entonces que tuve la certeza de que no quería eso. Me quede algunos momentos sosteniendo el vaso entre mis manos, saboreando la posibilidad de la muerte, hasta pensar para mí mismo: si soy valiente para matarme, también soy valiente para continuar viviendo."
DEL PILOTO
Un conocido mío, piloto de una compañía aérea de Túnez, comentó: "en la aviación, tenemos un aparato llamado
