
Esto no existe. Quien recorre un camino espiritual, carga consigo un código de honor que debe ser cumplido. La voz que clama contra lo que está mal siempre es oída por Dios.
Si nuestro hermano no tiene más fuerzas para reclamar, es nuestro turno de hacerlo por él.
DEL AEROPUERTO
Volábamos de Nueva York para Chicago, rumbo a un congreso literario. De repente, un joven se pone de pié en el pasillo del avión. "Preciso doce voluntarios" dice. Cada uno deberá llevar una rosa, cuando aterricemos".
Varias personas levantaron la mano. Yo también. Más no fui escogido. Pero resolví acompañar al grupo. Descendimos, el joven apuntó a una muchacha en el pasillo del aeropuerto de O´Hare. Uno a uno, los pasajeros fueron entregando sus rosas a ella. Al final, el muchacho le pidió casamiento enfrente de todos, y ella aceptó.
Un comisario de abordo comentó conmigo: "desde que trabajo aquí, fue la cosa más romántica que pasó en este aeropuerto".
DEL DESEO
En la edad media, las catedrales góticas eran construidas por varias generaciones. Este esfuerzo prolongado ayudaba a los participantes a organizar su pensamiento, agradecer y soñar.
Hoy el romanticismo acabó, una construcción es apenas un negocio más. Entre tanto, el deseo de construir permanece. Mucha gente dedica el final de sus vidas para terminar una casa, perfeccionar un jardín, levantar una capilla.
También nosotros precisamos ejercer este derecho; si no tenemos una catedral, reconstruiremos nuestro cuarto. Esto nos ayudará a conocer mejor quienes somos. Nos hará modificar una serie de cosas que nos están incomodando.
Tanto las iglesias como los hombres sufren del desgaste del tiempo – es por eso que no se pueden detener nunca.
