También serían sacados de la hibernación si se había hecho realidad uno de los sueños más antiguos de la humanidad en lo que se refería a viajes espaciales:

T/I-Transferencia Inmediata, Transición Interestelar, Travesía Instantánea, el sistema de transporte superluminal que acabaría con la exploración palmo a palmo.

Durante más de mil años las naves de exploración y colonizadoras se habían desplazado lentamente, ampliando el campo de influencia de la Tierra. El milenio había producido cuarenta colonias esparcidas en una esfera cuyo diámetro era de setenta años luz. Pero cada centímetro de esa esfera había sido recorrido a menos de un quinto de la velocidad de la luz. Y cada colonia, por más pequeña y aislada que estuviese, tenía un programa de investigaciones que buscaba el transporte superluminal…

Los dos primeros en ser despertados fueron un hombre y una mujer. Lucharon contra la lasitud de un siglo, estudiaron los tableros internos del ordenador y compartieron una sensación de alivio. No había habido ningún desastre a bordo. En el centro de mensajes no había ningún registro urgente, ninguna novedad de importancia. No habría ningún grupo de viajeros superluminales aguardando en Lacoste para recibir a los colonizadores tardíos.

Frente a la nave, la estrella a la cual se dirigían ya era visible como un disco. Hacía mucho tiempo que las alteraciones gravitatorias del astro habían pronosticado la presencia de al menos dos planetas gigantescos en su órbita. Ahora su existencia podía ser confirmada por observación directa, junto con cinco cuerpos más pequeños y más cercanos al primero.

La mujer se recuperaba más rápido que el hombre. Fue ella la primera en abandonar la unidad de hibernación Schindler. Se detuvo con las piernas temblorosas en el campo de una décima de g y observó los monitores externos. Tras emitir un sonido bajo, un gruñido de satisfacción, intentó aclararse la garganta.



2 из 280