El informe identificaba a la víctima como Edward Gunn, un pintor de casas de cuarenta y cuatro años. Había vivido solo en el apartamento de la avenida Sweetzer desde hacía nueve años.

La búsqueda de antecedentes o actividad delictiva conocida determinó que Gunn tenía un historial de condenas por delitos menores que iban desde solicitar servicios de prostitución hasta repetidos arrestos por intoxicación pública o conducir borracho. Lo habían detenido en dos ocasiones por conducir con una elevada tasa de alcoholemia en los tres meses previos a su muerte, la última la noche del 30 de diciembre. El treinta y uno, pagó la fianza y quedó en libertad. Menos de veinticuatro horas después estaba muerto. Los registros también mostraban una detención por un crimen que no resultó en condena. Seis años antes Gunn había sido detenido por el Departamento de Policía de Los Ángeles e interrogado por un homicidio. Más tarde quedó en libertad sin cargos.

De acuerdo con los informes de investigación que Winston y su compañero habían incluido en el expediente de asesinato, no se había robado nada, por lo cual se desconocía el móvil del asesinato. Otros residentes del bloque de ocho apartamentos declararon que no habían oído ruidos ni alboroto procedente del apartamento de Gunn en la noche de fin de año. Si surgió algún sonido del apartamento durante el crimen, éste quedó ahogado por el rumor de una fiesta organizada por un inquilino que vivía justo debajo. La fiesta había durado hasta bien entrada la mañana del 1 de enero. Gunn, según varios asistentes a la velada que habían sido interrogados, no había sido invitado ni había asistido a la fiesta.



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