
– Muy bien, eso me consuela. Además, como tú dices, somos nosotros los que debemos fijar las reglas de nuestra convivencia. Si hablamos las cosas, no tendremos ningún problema. Y ahora, lo que me apetece es subir a darme un baño y acostarme. Estoy agotada.
Luego entraron a la casa. Y ella trató de mantener una conversación casual. Le agradeció que la hubiera acompañado a la clase, le preguntó por el viaje y por el estado de sus negocios. El contestó brevemente a sus preguntas.
Finalmente Kelly se despidió y comenzó a subir la escalera. Notó perfectamente que Mac la miraba y no pudo evitar sentir cierto nerviosismo. No consiguió relajarse hasta llegar a su cuarto y saber que él ya no la veía.
Mac no la deseaba. Lo sabía desde el primer día y ella nunca intentaría seducirlo. Tampoco quería que él descubriera la atracción que ejercía sobre ella. Aún así, se negó a lamentar aquel último beso.
Mac había sido muy bueno con ella y ella necesitaba darle algo a cambio, pero nunca sexo o algo que le violentara. Kelly opinaba que Mac necesitaba descargarse de las obligaciones que nunca dejaba, que necesitaba reírse, divertirse un poco. Estar con alguien que no lo llamara señor Fortune todo el tiempo.
No le vendría mal recibir de vez en cuando un beso.
Y mientras ella no cometiera la estupidez de enamorarse de él, no habría ningún peligro.
Capítulo Cinco
– No pierdas el tiempo buscando escándalos personales, sabes cuánto odio ese tipo de cosas. Lo único que me interesa de él es su vida profesional, lo que quiero es un documento lo más completo posible de las finanzas de Gray McGuire -en ese momento Mac oyó unos golpes en la puerta de su despacho y se dio la vuelta, con el teléfono todavía en la oreja, e hizo un gesto de bienvenida a su primo Jack-. Llámame tan pronto como tengas algo, incluso a casa, ¿de acuerdo? Y gracias, Sterling.
Cuando Mac terminó de hablar con su abogado, su primo había cerrado la puerta, una señal inequívoca de que había problemas, y caminaba de un lado a otro del despacho como si estuviera demasiado inquieto para poder sentarse.
