Por su apartamento neoyorquino pasaron artistas, intelectuales y empresarios japoneses, e incluso algún ministro y un gángster o dos. Yo no la conocí hasta 1985. Me la presentó un conocido común. Como profesor de japonés me había topado aquí y allá con el nombre de Sayuri, pero apenas sabía nada de ella. Nuestra amistad creció y empezó a confiar más y más en mí. Un día le pregunté si daría permiso para que se contara su historia.

– Pues podría darlo, tal vez, si fueras tú, Jakob-san, quien la pusiera por escrito.

Así que nos pusimos manos a la obra. Sayuri tenía claro que prefería dictar sus memorias a escribirlas ella misma, porque, como me explicó, estaba tan acostumbrada a hablar cara a cara que no sabría qué hacer si no hubiera nadie escuchándola en la habitación. Yo acepté, y el manuscrito me fue dictado en el transcurso de dieciocho meses. Hasta que no empecé a preocuparme por cómo traducir todos sus matices, no fui plenamente consciente del dialecto de Kioto que empleaba Sayuri – en el que las geishas se llaman geiko, y los kimonos, obebe-. Pero desde el principio me dejé arrastrar a su mundo. Salvo unas cuantas ocasiones excepcionales, nos vimos siempre por la noche, porque era entonces cuando la mente de Sayuri acostumbraba a estar más despierta. Por lo general prefería que trabajáramos en su apartamento, pero alguna vez nos vimos en un apartado de un restaurante japonés de Park Avenue, del que era cliente habitual. Nuestras sesiones se prolongaban unas dos o tres horas. Aunque las grabábamos todas, su secretaria también estaba presente y transcribía fielmente al dictado sus palabras. Pero Sayuri nunca hablaba mirando al casete o a su secretaria; siempre me hablaba a mí. Cuando no sabía por dónde tirar, yo era quien la guiaba y ponía en la dirección correcta. Yo consideraba que aquella empresa dependía de mí y creía que su historia nunca habría sido contada, si yo no me hubiera ganado su confianza. Ahora veo que la verdad podría ser otra. Sayuri me eligió como amanuense, sin duda, pero podría haberse presentado otro candidato adecuado antes que yo.



3 из 543